A partir de la tradicional retranca gallega, sus monólogos canallas juegan con la incomodidad inicial del público para transformarla en carcajadas a través de una cruda y divertida visión de la realidad cotidiana. Con más de una década de trayectoria en los escenarios, es un rostro habitual de los principales locales de comedia madrileños, como los teatros de la Gran Vía y el circuito de La Chocita del Loro