Ojos para un cráneo nace del deseo imposible (o quizás no) de otorgar visión a un esqueleto, colocando así, en lo más profundo y primitivo, el centro de nuestra percepción. Es una invitación a sentir la obra desde lo óseo y no desde lo lógico.
Partiendo del hueso se dibujan anatomías imposibles, escenas poéticas e imágenes surrealistas que acompañan y son acompañadas por melodías y cantes que hablan del desamor, el fuego, las flores y el lamento. EsCuchar el resonar oculto de nuestra memoria ósea es también consolar a nuestros huesos, dándoles un lugar sobre el escenario y no bajo él.
Ojos para un cráneo celebra el vínculo entre la vida, la música, la sombra, la pintura, lo bello y lo grotesco, a través de un ritual sonoro y pictórico que convoca a todo lo que somos, especialmente a aquello que permanece oculto.
Consuelo de Huesos es un proyecto escénico que une la música con el dibujo en vivo. En escena, lo sonoro y lo visual convergen en un ritual compartido: mientras los instrumentos dibujan atmósferas oscuras, tensas, cargadas de emoción; los pinceles dan forma a un universo de huesos, animales, flores y color.
Nuestra música transita por paisajes áridos, ecos lejanos, pasos en la tierra y sombras que respiran. Este sonido fronterizo impregnado de imágenes acompaña y dialoga con la pintura que nace a tiempo real ante los ojos del público.